misteri d’Elx

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¡ay! la mi niña, decía mi abuela.

http://www.youtube.com/watch?v=JJtEALlUTRQ

Begoña Olavide. También tiene una versión preciosa de Tres morillas.

 

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radio futura

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jajajajajajajajajajaaa

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la moral se puede pensar: rastrear su origen y entonces valorar si nos conviene destruirla, cambiarla

La rebelión de los esclavos en la moral comienza cuando el resentimiento mismo se vuelve creador y engendra valores: el resentimiento de aquellos seres a quienes les está vedada la auténtica reacción, la recreación de la acción, y que se desquitan únicamente con una venganza imaginaria. Mientras que toda moral noble nace de un triunfante sí dicho a sí mismo, la moral de los esclavos dice no, ya de antemano, a un “fuera”, a un “otro”, a un no-yo”; y ese no es lo que constituye su acción creadora. Esta inversión de la mirada que establece valores -este necesario dirigirse hacia fuera en lugar de volverse hacia sí- forma parte precisamente del resentimiento: para surgir, la moral de los esclavos necesita siempre primero de un mundo opuesto y externo, necesita, hablando fisiológicamente, de estímulos exteriores para poder en absoluto actuar, -su acción es, de raíz, reacción. Lo contrario ocurre  en la forma noble de valorar: ésta actúa y brota espontáneamente, busca su opuesto tan sólo para decirse sí a sí misma con mayor agradecimiento, con mayor júbilo, -su concepto negativo, lo “bajo”, “vulgar”, “malo”, es tan sólo un pálido contraste, nacido más tarde, de su concepto básico de positivo, totalmente impregnado de vida y de pasión, el concepto “¡nosotros los nobles, nosotros los buenos, nosotros los felices!”    Genealogía de la moral. Tratado primero, nº10.

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todo es arquitectura

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feminismo…

“Negarse a ser “lo otro”, rechazar la complicidad con el hombre significaría renunciar a todas las ventajas que lleva en sí la alianza con la casta superior. El hombre-soberano protegerá materialmente a la mujer-vasalla y pensará en justificar su existencia; librándose del riesgo económico esquiva el riesgo metafísico de una libertad que debe crear sus propios fines sin la ayuda del otro. En realidad, cada individuo, más allá de la exigencia de afirmarse como sujeto, que es una exigencia ética, lleva en sí la tentación de huir de su propia libertad y de transmutarse en cosa (…) Se evita así la angustia y la tensión de una existencia auténticamente vivada.”

Simone de Beauvoir.

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