radio futura

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jajajajajajajajajajaaa

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la moral se puede pensar: rastrear su origen y entonces valorar si nos conviene destruirla, cambiarla

La rebelión de los esclavos en la moral comienza cuando el resentimiento mismo se vuelve creador y engendra valores: el resentimiento de aquellos seres a quienes les está vedada la auténtica reacción, la recreación de la acción, y que se desquitan únicamente con una venganza imaginaria. Mientras que toda moral noble nace de un triunfante sí dicho a sí mismo, la moral de los esclavos dice no, ya de antemano, a un “fuera”, a un “otro”, a un no-yo”; y ese no es lo que constituye su acción creadora. Esta inversión de la mirada que establece valores -este necesario dirigirse hacia fuera en lugar de volverse hacia sí- forma parte precisamente del resentimiento: para surgir, la moral de los esclavos necesita siempre primero de un mundo opuesto y externo, necesita, hablando fisiológicamente, de estímulos exteriores para poder en absoluto actuar, -su acción es, de raíz, reacción. Lo contrario ocurre  en la forma noble de valorar: ésta actúa y brota espontáneamente, busca su opuesto tan sólo para decirse sí a sí misma con mayor agradecimiento, con mayor júbilo, -su concepto negativo, lo “bajo”, “vulgar”, “malo”, es tan sólo un pálido contraste, nacido más tarde, de su concepto básico de positivo, totalmente impregnado de vida y de pasión, el concepto “¡nosotros los nobles, nosotros los buenos, nosotros los felices!”    Genealogía de la moral. Tratado primero, nº10.

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todo es arquitectura

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feminismo…

“Negarse a ser “lo otro”, rechazar la complicidad con el hombre significaría renunciar a todas las ventajas que lleva en sí la alianza con la casta superior. El hombre-soberano protegerá materialmente a la mujer-vasalla y pensará en justificar su existencia; librándose del riesgo económico esquiva el riesgo metafísico de una libertad que debe crear sus propios fines sin la ayuda del otro. En realidad, cada individuo, más allá de la exigencia de afirmarse como sujeto, que es una exigencia ética, lleva en sí la tentación de huir de su propia libertad y de transmutarse en cosa (…) Se evita así la angustia y la tensión de una existencia auténticamente vivada.”

Simone de Beauvoir.

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Un peut de poesie…¿la ves?

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Lo bello de la diferencia

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Música y verdad de Chantal Maillard

“Cuando el discurso logra atravesar las diversas capas del tedio del que somos presos en situaciones anodinas, y procede a despertar el placer de la comunicación, puede decirse que se está realizando un gesto filosófico: un movimiento que, liberando la  energía de uno o varios cuerpos-mente y volcándolos en la tarea de la configuración, satisface la inclinación placentera (philo-) del reconocimiento (sophía). ”

En Razón estética

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…al hilo de la lectura de Platón, alguien dijo algo parecido a esto:

¿Cómo puede generar libremente la libertad la civilización, cuando la falta de libertad ha llegado a ser una parte y una división del aparato mental? ¿quién está capacitado para establecer y fortalecer los niveles objetivos? (de libertad y restricción). Desde Platón a Rousseau la única respuesta honrada es la idea de una dictadura educacional, ejercida por aquellos de quienes se da por sentado que han adquirido conocimiento de lo que es realmente bueno. Pero, desde entonces, la respuesta ha sido superada: el conocimiento de los medios disponibles para crear una existencia humana para dodos ya no esta confinado a una élite privilegiada. Los hechos son demasiado abiertos, y si no fuera apartada y desviada metódicamente la conciencia individual llegaría con facilidad a ellos. Los  mismos individuos que pueden hacer y verificar la distintción entere la autoridad racional y la irracional, entre represión y represión excedente. El hecho de que ellos no puedan hacer esta distinción ahora, no significa que no puedan aprender a hacerla una vez que se les dé la oportunidad.” H. Marcuse. En Eros y civilización

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NIÑO LEYENDO

“En la biblioteca escolar te dan un libro. El reparto se efectúa en los cursos elementales. Sólo de vez en cuando te atreves a formular un deseo. A menudo ves con envidia cómo libros ardientemente deseados van a parar a otras manos. Por fin te traían el tuyo. Durante una semana quedabas totalmente a merced de los vaivenes del texto que, suavemente y misterioso, denso e incesante, te iba envolviendo como un torbellino de nieve. En él entrabas con una confianza ilimitada. ¡Silencio del libro, cuyo poder de seducción era infinito! Su contenido no era tan importante. Pues la lectura coincidía aún con la época en que tú mismo inventabas en la cama tus propias historias. El niño intenta seguir sus trazas ya medio borradas. Se tapa los oídos al leer; su libro descansa sobre la mesa, demasiado alta, y una de las manos está siempre encima de la página. Para él, las aventuras del héroe se han de leer todavía entre el torbellino de las letras, como figura y mensaje entre la agitación de los copos. Respira el mismo aire de los acontecimientos, y todos los personajes le empañan con su aliento. Ente ellos se pierde con mucha más facilidad que un adulto. Las aventuras y las palabras intercabiadas le afectan a un grado indecible, y, al levantarse, está enteramente cubierto por la nieve de la lectura.” W. Benjamin

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